jueves, 28 de agosto de 2008

CIVILIZACION EGIPCIA

La República Árabe de Egipto es un país de África, situado en su extremo nordeste, e incluye la península del Sinaí (que pertenece al continente asiático). La mayor parte de su superficie la integra el desierto del Sahara, sólo habitado en torno a los oasis. Su capital es El Cairo.
Es uno de los países más populosos de África. La mayor parte de la población se asienta en las riberas del río Nilo y en el delta donde están las zonas de tierra fértil. Casi la mitad de los egipcios viven en áreas urbanas, sobre todo en los centros densamente poblados de El Cairo y Alejandría.
Egipto es famoso por su civilización antigua y sus monumentos, como las pirámides y la gran esfinge; la ciudad meridional de Luxor contiene un gran número de restos antiguos, tales como el templo de Karnak y el Valle de los Reyes. Hoy Egipto es un centro político y cultural importante del Próximo Oriente.

Etimología

El antiguo nombre del país,‘tierra negra’, se deriva de los fértiles limos negros depositados por las inundaciones del Nilo, distintas de la "tierra roja" del desierto. El nombre se transformó en kīmi y kīm en la etapa copta de la lengua egipcia, y fue traducido al primitivo griego como Χημία (Jimía).
Mir, el nombre oficial árabe de Egipto es de origen semítico, directamente relacionado con otras palabras semitas para Egipto tal como el hebreo, que significa literalmente ‘los dos estrechos’ (una referencia a la separación histórica en el Alto y Bajo Egipto). Mir significaba originalmente ‘metrópoli’, ‘civilización’ y también ‘país’ o ‘tierra fronteriza’.
El nombre en español, Egipto, proviene del latín Aegyptus, derivado a su vez de la palabra griega Αίγυπτος. El término fue adoptado en copto como Gyptios, y pasó al árabe como Qubt. Se ha sugerido que la palabra es una corrupción de la frase egipcia wt-k3-pt, que significa ‘casa del espíritu de Ptah’, el nombre de un templo al dios Ptah en Menfis. Según Estrabón, el término griego Aigyptos significaba ‘más allá del Egeo’ .

Historia

La regularidad y riqueza que aportaba la inundación anual del río Nilo, junto a la ausencia de grandes pueblos enemigos, por su aislamiento, debido a que el valle del Nilo está situado entre dos amplias zonas desérticas, permitieron el desarrollo de una de las primeras y más deslumbrantes civilizaciones en la historia de la humanidad.
El Nilo y la Gran Pirámide.Los primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, escapando de la desertización del Sahara. Las primeras comunidades hicieron habitable el país, y se estructuraron en regiones llamadas nomos. Pasado el tiempo y tras épocas de acuerdos y disputas los nomos se agruparon en dos proto-naciones, el Alto Egipto y el Bajo Egipto. Egipto se unifica alrededor del año 3200 adC, desde el faraón Menes (Narmer en su nombre egipcio).
La historia del Antiguo Egipto se divide en tres imperios con periodos intermedios de conflictos internos y dominación por gobernantes extranjeros. El Imperio Antiguo se caracterizó por el florecimiento de las artes y la construcción de inmensas pirámides. Durante el Imperio Medio (2050-1800 adC), tras una etapa de descentralización, Egipto conoció un período de esplendor en su economía. En el Imperio Nuevo (1567-1085 adC) la monarquía egipcia alcanzó su edad dorada conquistando a los pueblos vecinos y expandiendo sus dominios bajo la dirección de los faraones de la dinastía XVIII. La última dinastía fue derrocada por los persas en el año 341 adC, quienes a su vez fueron reemplazados por gobernantes griegos, y romanos, periodo que comenzó hacia el año 30 adC como resultado de la derrota de Marco Antonio en la batalla de Actium, y que trajo siete siglos de paz relativa y estabilidad económica. Desde mediados del siglo IV, Egipto formó parte del Imperio Oriental, que se convirtió en el Imperio bizantino.
La Batalla del Nilo, 1789. Luny Thomas.Tras la muerte de Mahoma, en 642, se produce la invasión árabe, que asume el gobierno del país con el beneplácito de los cristianos coptos. Los árabes introdujeron el Islam y el idioma árabe en el siglo VII y gobernaron los siguientes seis siglos. A finales del siglo X, durante un breve tiempo los Fatamidas se hicieron con el gobierno. Vendrá a continuación la época de Saladino que supondrá un renacimiento cultural y económico favorecido por el espíritu de la Jihad, guerra santa en respuesta a las cruzadas cristianas. Entre 209 y 1517, los Mamelucos, que eran parte de una casta militar local, tomaron el control del gobierno alrededor del año 1250, derrotaron a los mongoles en su avance imparable por Asia, pero fueron incapaces de impedir la ocupación del país y el control del gobierno por parte de los turcos otomanos en 1517.
Bajo el gobierno otomano, Egipto quedó relegado a una posición marginal dentro del gran Imperio Otomano. Aunque los mamelucos recuperaron el poder por un breve periodo, en 1798 el ejército de Napoleón ocupó el país. Tampoco duró mucho la ocupación francesa, que apenas dejó huella aunque supuso el comienzo de los estudios egiptológicos sobre la cultura antigua
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Economía

La riqueza de Egipto desde la más remota antigüedad, no solamente se basaba en la agricultura, cuyos campos agrícolas se fertilizaban con el limo de las crecidas anuales del Nilo, sino también de una exportación importante que era el papiro, planta parecida a los juncos que crecía en las numerosas marismas del delta y que se usaba para fabricar material para escribir. Las minas egipcias de las montañas situadas a lo largo del mar Rojo (así como en la península del Sinaí) producían oro y cobre, y con este último metal se hacían artículos de bronce que también se exportaban. Debido a la escasez de bosques, Egipto se veía obligado a importar madera de Fenicia, sobre todo cedros de las ciudades portuarias, como Tiro, donde se valoraba mucho el lino egipcio de colores variados. Los templos y monumentos egipcios se construían de granito y algunas piedras más blandas, como la roca caliza, que abundaba en las colinas que flanqueaban el valle del Nilo. Las casas corrientes, e incluso los palacios, se construían de adobe (el material que se usaba para la construcción de los edificios).Las reformas agrícolas de 1952 y 1961 y la construcción de la presa de Asuán, han provocado una revolución agrícola que ha aumentado la producción, pero ha traído múltiples problemas: Al abonarse con productos químicos y no por las crecidas del río, se está afectando el equilibrio biológico de la zona, produciéndose una salinización del suelo y apareciendo nuevos parásitos.

CIVILIZACION GRIEGA

Grecia: proveniente del término latino graecus (Γραικοί), forma como Aristóteles se refería al nombre del país. En realidad el nombre está relacionado con el de la gente de Epiro. Otro nombre que recibe está relacionado al término de Alejandro Magno, “Helénico”, que proviene de Ellada (Ελλάδα) y que significa ‘tierra ligera’. También se relacionó al país griego con helios (sol). La raíz de donde se formó realmente su nombre no es muy certera, pero es en el Imperio romano donde comienzan a llamarle Grecia.
Historia
Lugares y Pueblos

La civilización griega se extendió hasta las islas del mar Egeo, la costa oriental del Egeo, las costas meridionales en torno de los mares Adriático y Tirreno y muchos sitios costeros alrededor de toda la cuenca mediterránea. Luego con las conquistas de Alejandro Magno se extenderían hacia el Oriente. Grecia es una civilización secundaria del segundo grado, surgió en curso de la época de las tinieblas griegas que abarcan desde el desastre de la cultura micénica (siglos XII a [[siglo XI a. C.XI a. C.). Grecia estaba compuesta por varias culturas como los Jonios, Dorios y Eolios.
Civilización Minoica
Es la primera civilización del mundo griego que florecía en la isla de Creta. Sus habitantes se establecieron hacia el año 6000 a. C. y alcanzaron el máximo de esplendor entre el año 2000 y el 1450 a. C. Contaban con una abundante riqueza la cual provenía del comercio con otras ciudades de la edad de bronce. También esta riqueza provenía de fértil suelo de Creta que producía aceites, cereales y vino en abundancia. Toda esta economía se centraba en los ricos palacios. Estos palacios se caracterizaban por estar decorados con escenas pintadas llamadas «frescos», todos estos palacios se construyeron cerca del mar, los restos de los lujosos edificios evidenciaban la técnica de los minoicos.
Civilización Micénica
Grecia disponía en la Edad de Bronce de centros importantes entre ellos Micenas. El rey vivía en grandes palacios con que desempeñaban el papel de cuartel general militar y centro administrativo. El pueblo micénico se caracterizó por su maestría en el comercio marítimo. Alcanzaron su cenit sobre el año 1600 a. C., y poco a poco fueron decayendo hasta la invasión de los aqueos.

Civilización Griega

No es fácil delimitar la civilización griega ni en cuanto a espacio ni en tiempo. El desarrollo de la cultura griega se podría dividir en tres fases: la Arcaica, la Clásica y la Helenística. En este curso histórico surgieron varios hechos importantes y fundamentales en la formación definitiva de lo que fue Grecia posteriormente: la formación de las dos polis (ciudades), el siglo V, la Edad Ateniense, las guerras como Médicas o la del Peloponeso (cinco años después de la cual se trataron de modificar las ciudades estados), La preeminencia de Macedonia (con Filipo II y su hijo, Alejandro Magno) y la extensión por Asia del mundo helenístico. La dominación romana en el siglo II a. C. pondría punto final a la civilización Griega políticamente, pero dejaría una impronta indeleble en sus invasores a través de los siglos.

Síntesis histórica

«De la época de las tinieblas a las polis». Esta época corresponde al surgimiento de Grecia como civilización (siglo XI al siglo IX a. C.), en el curso del siglo X se produjo un proceso de urbanización en el cual se trataba de agrupar varias aldeas hasta llegar a formar ciudades como Esparta y Atenas. La organización interna socio-política de estas primitivas polis estaba dominada por las tribus Ethnos (junto a los hogares clanes y fraternidades). Estas ciudades estado eran gobernadas por reyes que ejercían la autoridad religiosa, militar y política, excepto Esparta ya que hasta cierto grado la autoridad de los reyes empezó a ser reemplazada por una autoridad aristocrática formada por terratenientes que podían criar mantener y montar sus caballos. Otros dos factores que formaron un papel fundamental en la formación de la civilización griega fueron la institución de los juegos panhelénicos como los juegos olímpicos, comenzados en los años 776 a. C. los cuales subrayan los rasgos comunes de los griegos y las dos epopeyas de Homero probablemente compuesta en el siglo VIII a. C. El siglo VIII a. C. fue un periodo revolucionario para la formación de la civilización griega ya que asistimos a la introducción del alfabeto fenicio y su adaptación a la lengua griega, se mejoraron también la metalurgia del hierro y las técnicas agrícolas; esto produjo como resultado el aumento de la población lo cual genero necesidades como la fundación de colonias. Estas colonias enviaban metales y alimentos a sus metrópolis e importaban a cambio productos ya terminados. Esta prosperidad comercial, entre otros factores, condujo a la rápida fundación de las ciudades estado griegas por la costa del Egeo y sus islas (a finales de ese siglo ya había más de 700 ciudades-estado).Ésta riqueza avivó cada vez más las ansias de independencia política de las colonias respecto a sus metrópolis, no siempre por la vía pacífica lo que originó la creación de ejércitos y técnicas militares perfeccionadas como la infantería pesada (los hoplitas), que reemplazaron a los anteriores ejércitos de caballería. A modo general puede decirse que en los siglos VIII al VI a. C., las polis griegas experimentaron una transición de un sistema de gobierno monárquico a uno aristocrático. En el curso de las crisis sociales de los siglos VII y VI a. C. pasaron por una serie de gobiernos dictatoriales (los tiranos) hasta llegar finalmente a unos gobiernos democráticos. Esparta siguió un curso distinto por que conservo su doble monarquía, y después de la segunda guerra desarrolló una organización militar que llego a caracterizarlo a futuro.
Grecia moderna

Los turcos otomanos controlaron la Grecia peninsular desde el siglo XV, pero algunas islas permanecieron bajo la soberanía de Venecia hasta el siglo XVIII. Durante la dominación turca, los griegos pudieron conservar sus características nacionales y practicar su religión mediante el pago de un impuesto especial. Los turcos confiscaron algunas tierras para repartirlas entre sus funcionarios civiles y religiosos. En otros casos respetaron las posesiones de los antiguos propietarios. En las costas, los griegos se especializaron en el comercio, y en Estambul se formó una potente burguesía comercial que influyó en el Gobierno otomano, llamados los fenariotas (ya que provenían de un barrio de Estambul denominado Fener).
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se sucedieron las insurrecciones de los helenos, que se multiplicaron en los períodos en que Turquía se enfrentaba con alguna potencia europea. En el siglo XVIII la decadencia del Imperio otomano favoreció la formación de grupos de bandoleros y piratas, que se convirtieron en los primeros núcleos del levantamiento nacional. A finales de ese siglo, algunos griegos emigrados organizaron sociedades patrióticas para preparar el alzamiento. Estos emigrados propagaron con éxito en Europa los ideales del nacionalismo griego.
Independencia
La Batalla de Navarino, en octubre de 1827, marcó el fin efectivo de la ocupación otomana en Grecia.Iniciada la revuelta en 1820, la sublevación se extendió rápidamente, y en 1822 la Asamblea de Epidauro proclamó la independencia. Divididos por luchas internas, los sublevados no pudieron evitar que los turcos, con el apoyo de Egipto, reconquistaran el país en dos años (1826–27); pero las simpatías despertadas en toda Europa por el movimiento nacionalista griego se plasmaron en el Tratado de Londres (1827), en el que Francia, Inglaterra y Rusia proclamaron la autonomía de Grecia bajo la soberanía turca. La destrucción de la flota turco-egipcia en Navarino (1827) obligó al sultán a firmar el Tratado de Adrianópolis (1829), en el que se reconocía lo ya establecido en el de Londres. En esta misma ciudad se firmó en 1830 el protocolo que dio la total independencia, aunque se perdió una parte de la Tesalia.

República griega

En abril de 1924, por medio de un plebiscito, el pueblo griego aprobó la adopción de la forma republicana de gobierno. Este régimen se caracterizó por su inestabilidad política y por su ineficacia para modernizar las estructuras tradicionales del país. Al agravarse la crisis económica ocupó de nuevo el poder Venizelos (1928–32), el cual, de hecho, gobernó como un dictador, a la vez que se esforzó por mantener una política de buena amistad con las potencias vecinas. Dimitido Venizelos (1932), se abrió un nuevo período de inestabilidad política, que fue aprovechado por el general Georgios Kondylis para abolir la República (octubre de 1935). Por medio de un plebiscito, Jorge II recuperó la corona, y en 1936 el general Metaxas instauró una dictadura de tipo fascista. El periodo del Fascismo Griego duró hasta 1941, año en que Metaxas murió.

LA CIVILIZACION ROMANA



El Imperio Romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando, llegando a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, abarcando desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Negro, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Su superficie máxima estimada sería de unos 6,14 millones de km².
El término es la traducción de la expresión latina Imperium Romanum, que no significa otra cosa que el dominio de Roma sobre dicho territorio. Polibio fue uno de los primeros cronistas en documentar la expansión de Roma aún como República. Durante casi tres siglos antes de César Augusto, Roma había adquirido numerosos dominios en forma de provincias directamente bajo administración senatorial o bajo gestión consular, y también mediante pactos de adhesión como protectorados de estados aliados. Su principal competidora en aquella época fue la ciudad púnica de Cartago cuya expansión rivalizaba con la de Roma y por ello fue la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas obligaron a Roma a salir de sus fronteras naturales, la península Itálica, y poco a poco adquirió nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc.
Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas, de cara a obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal fue el poder. Este fue el caso de Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió por vez primera la autoridad del Senado romano.
El Imperio Romano como sistema político surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la República romana. Él fue, de hecho, el primer hombre que se alzó como mandatario absoluto en Roma, haciéndose nombrar Dictator (dictador). Tal osadía no agradó a los miembros del Senado romano, que conspiraron contra él asesinándole durante los Idus de marzo en las mismas escalinatas del Senado, restableciendo así la república, pero su retorno sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio Augusto, quien sería enviado años más tarde a combatir contra la ambiciosa alianza de Marco Antonio y Cleopatra.
A su regreso victorioso, la implantación del sistema político imperial sobre un imperio territorial que de hecho ya existía, resulta inevitable, aun manteniendo las formas republicanas. Augusto aseguró el poder imperial con importantes reformas y una unidad política y cultural (civilización grecorromana) centrada en los países mediterráneos, que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trató de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono hasta que, a la muerte de Teodosio I el Grande, quedó definitivamente dividido.
Finalmente en 476 el hérulo Odoacro depuso al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. El senado envía las insignias a Constantinopla, la capital de Oriente, formalizándose así la capitulación del imperio de Occidente. El imperio oriental proseguiría varios siglos más bajo el nombre de Imperio Bizantino, hasta que en 1453 Constantinopla cayó bajo el poder otomano.
El legado de Roma fue inmenso, tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del imperio, al menos en su denominación. Destaca el intento de Justiniano I, por medio de sus generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno así como el del propio Sacro Imperio Romano Germánico, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez lograra la Roma de tiempos clásicos.
Con el colapso del Imperio de Occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad Media.
El Imperio de Augusto (31 a. C.-14 d. C.)
Con la victoria de Octavio sobre Marco Antonio, la República se anexionó de facto las ricas tierras de Egipto, aunque la nueva posesión no fue incluida dentro del sistema regular de gobierno de las provincias, ya que fue convertida en una propiedad personal del emperador, y como tal, legable a sus sucesores. A su regreso a Roma el poder de Octavio es enorme, tanto como lo es la influencia sobre sus legiones.
Octaviano, más conocido como Augusto, aprendió de la caída de Julio César y evitó sus errores.En el año 27 a. C. se estableció una ficción de normalidad política en Roma, otorgándosele a Augusto, por parte del Senado, el título de Imperator Caesar Augustus (emperador César Augusto). El título de emperador, que significa «vencedor en la batalla» le convertía en comandante de todos los ejércitos. Aseguró su poder manteniendo un frágil equilibrio entre la apariencia republicana y la realidad de una monarquía dinástica con aspecto constitucional (Principado), en cuanto compartía sus funciones con el Senado, pero de hecho el poder del princeps era completo. Por ello, formalmente nunca aceptó el poder absoluto aunque de hecho lo ejerció, asegurando su poder con varios puestos importantes de la república y manteniendo el comando sobre varias legiones. Tras su muerte Octaviano fue consagrado como hijo del Divus (divino) Julio César, lo cual le convertiría, a su muerte, en dios.
En el plano militar Augusto estabilizó las fronteras del Imperio Romano en lo que el consideraba debían ser sus límites máximos de extensión en el norte. El limes Elba-Danubio. Así mismo, finalizó la conquista de Hispania doblegando las últimas tribus del Norte de las montañas cantábricas: cántabros y astures, que permanecían aún al margen del control militar romano. Esta sangrienta lucha final sería conocida como las Guerras Cántabras. Tan difícil fue la tarea que Augusto se trasladó personalmente con toda su corte a la península ibérica estableciendo Tarraco como capital provisional imperial período éste en el cual la urbe experimentó un gran crecimiento urbanístico. Hacia el 17 a. C. Hispania al completo pasa a dominio romano quedando el territorio organizado en tres provincias: Lusitania, Tarraconensis y Baetica, además de la provincia Transduriana, que organizaba los territorios recién conquistados del Noroeste, y de cuya existencia tenemos noticia por un epígrafe, aparecido en El Bierzo, recientemente descubierto: el Edicto del Bierzo.
En el norte Augusto también obtuvo grandes victorias adquiriendo para el Imperio Germania Magna cuyos límites se extendían a lo largo del Río Elba. Pero esta situación no duraría mucho. Augusto confió la dirección de la provincia a un inexperto gobernador Publio Quintilio Varo. Su ineptitud y su poco entendimiento de las culturas locales, nada acostumbradas a plegarse frente a un conquistador incrementaron los recelos de los lugareños. Así fue como el 9 a. C. una rebelión protagonizada por Arminio aniquiló las tres legiones de Varo en una brutal emboscada conocida como la batalla del bosque de Teutoburgo. La reacción romana permitió evacuar no sin problemas el resto cuerpos militares acantonados en Germania. Augusto escandalizado ante el desastre militar exclamaría ¡Quintilio Varo devuélveme mis legiones!. Finalmente y, a pesar de los deseos iniciales de Augusto, las legiones se retiraron a defender el frente del Rin. Así el sistema de limes nórdico se mantendría estable hasta el colapso del Imperio en la menos firme frontera Rin-Danubio. Augusto recomendó a su sucesor Tiberio que no tratara de extender más allá sus fronteras.
Dinastía Julio-Claudia: los sucesores de Augusto (14-69 d. C.)
Expansión del Imperio Romano en 218 a. C. (rojo), 89 a. C. (rosa), 44 a. C. (naranja), 14 (amarillo), y 117 (verde).
Los sucesores de Augusto no demostraron ser especialmente dotados, evidenciando las debilidades de un sistema dinástico hereditario. Tiberio, Calígula y Nerón fueron especialmente despóticos, dejándose llevar incluso por los excesos de locura que pusieron a prueba la fortaleza del sistema consolidado bajo la sabia administración de Octavio.
Tan solo Claudio, emperador después de Calígula, fue la excepción. A pesar de su apariencia torpe, puesto que cojeaba, tenía un tic y era tartamudo, fue uno de los emperadores más competentes que tuvo Roma. Pero a Claudio le vencieron los amores, y todo hace pensar que murió envenenado a manos de su tercera esposa, Agripina quien puso a su hijo Nerón como sucesor. Nerón acabó rebelándose contra la ambición de su propia madre, mandándola matar. Sus locuras terminaron por ser su perdición, por lo que no resulta extraño que en el 68 perdiera el control de varias legiones, y ya sin apoyo alguno y con un Senado deseoso de nombrar a un sustituto, el emperador tuviera que acabar suicidándose.

Dinastía flavia (69-96 d. C.)

El imperio entró en una breve anarquía, en la que en un mismo año (69) hubo cuatro emperadores romanos, conociéndose como el año de los cuatro emperadores. Tuvo que ser un general, Vespasiano, quien pusiera fin al caos. Su mandato se reveló positivo para el Imperio y salvo las rebeliones de Judea y Germania, que aplastó sin miramientos, pocos problemas graves tuvo que afrontar. La sucesión al trono así mismo parecía asegurada dado que tenía dos hijos Tito y Domiciano. Y es que la idea de un sistema imperial dinástico había calado fuerte en la sociedad romana con los Julio-Claudios, aunque hubiera proporcionado emperadores tan nefastos como Calígula o Nerón.
Sin embargo, las nueva línea dinástica no tardó en mostrar sus debilidades. Tito, con una brillante carrera militar en la guerra judía, y convertido en Prefecto del Pretorio por su padre, se enamoró de una princesa judía, que como esposa de emperador era absolutamente inaceptable para Roma y los romanos, y además empezó a manifestar caprichos que conducían a la tiranía. Por su parte, Domiciano, durante la guerra civil del 69, pese a su juventud, había intentado realizar su propia política personal al margen de su padre. Al inicio del reinado de Tito este hubo de enfrentarse a su escasa popularidad hasta la inauguración del Anfiteatro Flavio, el Coliseo. Tito apenas si tuvo tiempo de dejar impronta en el Imperio pues murió poco después dejando como único recuerdo la fastuosa inauguración de los mayores juegos conocidos hasta la fecha en el mayor anfiteatro construido por Roma. A su muerte le sucedió Domiciano quien resultó ser igual o peor que los déspotas que le habían precedido. Sus actuaciones en política exterior fueron desiguales; aplastó a los germanos, pero compró la paz con los dacios; en política interior, acosó al senado, a los cristianos, a su propia familia y acabó comportándose como un tirano paranoico temiendo conspiraciones por todas partes. Incluso se hizo llamar en palacio dominus et deus. De nuevo, el sistema se impuso por encima del tirano que fue asesinado en un complot contra él, en el que la Guardia Pretoriana, nuevamente tuvo un papel principal.



Los emperadores adoptivos



Con la muerte de Domiciano empieza la era más grande del imperio, el mayor periodo de estabilidad política y buena administración como nunca tuvo ni volvería a tener. Por primera vez al Senado Romano se le da la potestad de elegir sucesor y elige a Nerva el año 96.
Los cinco emperadores buenos (96-180 d. C.)
Se inicia así el periodo de los Emperadores Antoninos conocidos como los cinco emperadores buenos ya que se suceden cinco emperadores consecutivos que resultan muy positivos en el gobierno de las extensas posesiones imperiales, así como en todas las campañas militares en las que participa Roma, resultando siempre triunfante en aplastantes victorias que llevan al Imperio al cenit de su extensión bajo el mandato de Trajano en el 117, el segundo de los cinco emperadores.
Nerva era un anciano perteneciente a la nobleza senatorial italiana y sería el último emperador italiano de familia y de nacimiento. Su mayor mérito fue elegir al mejor sucesor posible, Marco Ulpio Trajano. Trajano era un patricio afincado en la Bética y ascendió al trono en el 98 por recomendación de Nerva. Con él, el Imperio Romano consiguió su mayor extensión con las nuevas adquisiciones de la Dacia, Arabia, Mesopotamia, Asiria y Armenia. El imperio llegó a abarcar desde Gran Bretaña al Desierto del Sahara y desde la Península Ibérica al río Éufrates.
Con los llamados emperadores antoninos se instauró, por vez primera, la tradición de nombrar al sucesor más dotado sin priorizar la razón hereditaria. Adriano fue el afortunado sucesor de Trajano, quien se encargó de consolidar las conquistas de éste renunciando a los ambiciosos planes de conquista de su predecesor. Devolvió Mesopotamia a los partos y afianzó la Dacia y la Britania romanas, en esta última con la construcción del famoso muro de Adriano al que da nombre. Durante el reinado de los antoninos se volvió a tener en cuenta la voz del Senado como en tiempos de Augusto, obedeciendo sus recomendaciones en la mayoría de ocasiones sin que por ello mermase el poder de los emperadores en el desempeño de sus funciones. Bajo los sucesores de Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio, se produjeron ya los primeros ataques importantes sobre las fronteras romanas sobre todo por parte de los germanos, especialmente los cuados y marcomanos (ver Guerras Marcomanas) y los partos. Antonino avanzó varias guarniciones britanas a un nuevo frente en el que edificó el llamado Muro de Antonino esperando que los caledonios y pictos atrapados entre los dos muros aceptaran, poco a poco, romanizarse. Pero los pictos no dejaron de acosar a las guarniciones romanas, por lo que a la llegada de Marco Aurelio al trono se procedió al repliegue de todas las guarniciones hasta la más estable y segura frontera del muro de Adriano.
Durante esta época se producen también los primeros y únicos contactos directos entre Roma y China con el envío de una embajada romana a oriente a la que hacen referencia las crónicas chinas de la dinastía Han. El creciente contacto entre el lejano oriente y occidente, ya sea a través de la ruta de la seda o de las tribus de las estepas, facilita también el transporte de nuevas enfermedades que pronto empezarán a suponer un problema para Roma. Entre el 168 y el 180 la peste antonina azotará el Imperio con virulencia llegando a provocar en Roma picos de mortalidad de hasta 2.000 defunciones diarias. El propio Marco Aurelio perecerá finalmente víctima de la propia peste en medio de su campaña del Danubio contra los Marcomanos.

La sucesión: ¿Por qué Cómodo?



Por alguna razón que se desconoce, el emperador filósofo Marco Aurelio rompió la sabia tradición instaurada con Nerva y dio la sucesión a su propio hijo, Cómodo, esperando que este concluyera su ambiciosa operación de castigo con la que pretendía incorporar dos nuevas provincias al imperio, Marcomania y Sarmatia. Pero Cómodo, muy al contrario, ofreció rápidamente la paz a los germanos, quienes la aceptaron enseguida. Las fuerzas bárbaras estaban prácticamente agotadas por la presión romana, que los estaba llevando hasta el límite. Este fue un balón de oxígeno que años más tarde se revelaría como un grave error estratégico, habiéndose echado a perder una nueva oportunidad para acabar totalmente con la amenaza germana. Las Guerras Marcomanas finalizan pues abruptamente con la muerte de Marco Aurelio, no sin mostrar ante los bárbaros el mayor despliegue bélico y el mayor contingente militar listo para el combate desde tiempos de Augusto. Los germanos tardarían mucho tiempo en recuperarse y en volverse a desafiar a Roma.
Los emperadores antoninos que le precedieron no tuvieron nunca un sucesor directo disponible por lo que siempre se vieron obligados a adoptar a alguien para asegurar la estabilidad imperial tras su muerte. A pesar de todo siempre trataron de guardar el poder entre miembros de su familia o cercanos a ella siempre que fue posible.
Cómodo (180-192 d. C.), de quien los historiadores dan un imagen de tirano y poco competente, se revela como nefasto y despreocupado de los problemas del pueblo y de las fronteras, ocupándose más por divertirse con los juegos, orgías y todo tipo de pasatiempos bélicos y obscenos. La situación de dejadez imperial agrava el malestar en la corte hasta que el emperador es finalmente asesinado.
Dinastía de los Severos (193-235 d. C.)
Tras un breve periodo anárquico Septimio Severo, militar no perteneciente a la aristocracia romana, consigue establecer una nueva dinastía el año 193. Alejandro Severo es el último emperador de esta línea hereditaria, dando paso a la tercera anarquía (la primera fue el año de los cuatro emperadores y la segunda la que precedió a los Severos). A partir de ahora se suceden en el trono varios emperadores que llegan al poder gracias a haber subido en el escalafón militar por méritos sin ser necesariamente de procedencia noble. El primer emperador de esta nueva era es Maximino el Tracio, hijo de campesinos y procedente de una zona de la actual Bulgaria.


La Decadencia

Tras el asesinato de Alejandro Severo, por sus tropas en el año 235, se inició una etapa de crisis.
Tanto en Italia como en las provincias irán surgiendo poderes efímeros sin fundamento legal, mientras que la vida económica se verá marcada por la incertidumbre de la producción, la dificultad de los transportes, la ruina de la moneda, etc.

LA EDAD MEDIA


La Edad Media es un período histórico que comienza en el año 476 (aunque actualmente los historiadores del periodo prefieren hacer un termino intermedio entre antigüedad y edad media, de esta forma en el 476 empezaría la denominada Antigüedad Tardía, que de hecho sería como un periodo de transición) con la caída del Imperio Romano de Occidente tras ser destronado el último emperador, Rómulo Augústulo, por el jefe de los bárbaros, Odoacro, y finaliza en 1492 con el descubrimiento de América. Algunos historiadores aceptan versiones de su final en 1453 con la caída del Imperio Romano de Oriente.
La Edad Media, o Medievo, se separa en períodos: Temprana Edad Media (siglo V a siglo IX), Alta Edad Media (siglo IX a siglo XI) y Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV).El Medievo es considerado como una época oscura atrasada cultural y socialmente. Aunque en el Medievo y el Feudalismo se sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, el nacimiento del capitalismo y la modernidad.
Existe una diferencia entre la Edad Media y el Feudalismo, aunque están muy unidos:
Edad Media: es un período histórico que va del siglo V al XV.
Feudalismo: sistema político, económico y social que rigió en Europa en este período.
Aunque se han propuesto varias fechas para el inicio de la Edad Media, de las cuales la más extendida es la del año 476, lo cierto es que no podemos ubicar el inicio de una forma tan exacta ya que la Edad Media no nace, sino que "se hace" a consecuencia de todo un largo y lento proceso que se extiende por espacio de cinco siglos y que provoca cambios enormes a todos los niveles de una forma muy profunda que incluso repercutirán hasta nuestros días. Podemos considerar que ese proceso empieza a principios del siglo IV con Constantino y en Bajo Imperio y culmina en la época en que se corona el nuevo Emperador de Occidente (Carlomagno, año 800). Diocleciano, por ejemplo, realizó un paso previo hacia el Feudalismo cuando prohibió a los campesinos cambiar de domicilio, teniendo que trabajar siempre la misma tierra. El proceso de transición entre la Antigüedad y la Edad Media, se puede resumir en una serie de peldaños consecutivos:
Legalización y posterior imposición del cristianismo (principios S. IV).
Crisis total del Esclavismo, se introducen los primeros rudimentos del Feudalismo (Reinado de Constantino).
Desurbanización de las grandes ciudades romanas de Occidente (s. III a V).
Caída nominal del Imperio Romano, organización política por excelencia del sistema Esclavista (476).
Nacimiento de los primeros estados germanorromanos a raíz del asentamiento de las "tribus bárbaras" (s. V y VI).
Desarrollo y normalización de las instituciones de gobierno de los "estados bárbaros" que habían sobrevivido al siglo V (s. VII-VIII).
Perfeccionamiento y consolidación del Feudalismo como sistema económico de la Edad Media (s. V a IX).
Fundación del Imperio Carolingio a partir del Reino Franco, es la "semilla de los principales estados europeos" (Año 800)


La caída del Imperio Romano


Ningún evento concreto determina el fin de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media: ni el saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 476, ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo (último emperador romano de Occidente) fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época. La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación económica, las invasiones y el asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio Romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años, la Europa occidental mantuvo un período de unidad cultural, inusual para este continente, instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo y el asentamiento del cristianismo.


Los reinos germanorromanos

En el año 395 falleció el emperador Teodosio. En esos tiempos, pocos ciudadanos de Occidente podían pensar que de hecho iban a dejar de pertenecer al Imperio poco más de medio siglo después. El Imperio Romano había pasado por invasiones externas y guerras civiles terribles en el pasado. Hacía escaso tiempo que Teodosio había logrado nuevamente unificar bajo un solo centro ambas mitades del Imperio, el triunfo de la nueva religión de Estado, y posterior persecución de los tradicionales cultos paganos y el Cristianismo niceno, parecía apoyar desde los Cielos a un Imperium Romanum Christianum y a una dinastía que venía ejerciendo el poder desde hacia más de treinta años.
El gobierno de Teodosio había encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes senadores romanos y de las provincias occidentales. Además, la dinastía había sabido encauzar acuerdos con la poderosa aristocracia militar, en la que se enrolaban nobles germanos que acudían al servicio del Imperio al frente de soldados bárbaros unidos por lazos de fidelidad hacia ellos. Al morir, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón, hijo de un noble oficial vándalo que había contraído matrimonio con Serena, sobrina del propio Teodosio. Sin embargo, cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto del gran Teodosio, una buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales que tanto habían confiado en los destinos del Imperio parecieron ya desconfiar del mismo. Máxime cuando en el curso de dos decenios pudieron darse cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del ejército itálico. Muchos de éstos eran de origen bárbaro y cada vez confiaban más en las fuerzas de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas familiares que pudieran tener con otros jefes bárbaros instalados en suelo imperial junto con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política La Edad Media es un período histórico que comienza en el año 476 (aunque actualmente los historiadores del periodo prefieren hacer un termino intermedio entre antigüedad y edad media, de esta forma en el 476 empezaría la denominada Antigüedad Tardía, que de hecho sería como un periodo de transición) con la caída del Imperio Romano de Occidente tras ser destronado el último emperador, Rómulo Augústulo, por el jefe de los bárbaros, Odoacro, y finaliza en 1492 con el descubrimiento de América. Algunos historiadores aceptan versiones de su final en 1453 con la caída del Imperio Romano de Oriente.

CRISTIANISMO

El cristianismo es una religión monoteísta de origen judío que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios y el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, muriendo por los pecados del género humano, resucitando luego de ello.
Cruz cristiana, símbolo principal del cristianismo.Dentro de sus escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo Testamento por los cristianos. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto al Judaísmo y al Islam.
Sus inicios datan del año 33 aproximadamente, cuando era considerada una secta judía al igual que otras creencias de la época. Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, ha influído de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras culturas a través del mundo. En la actualidad posee más de 2.100 millones de adherentes, o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo.
La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανους, christianóus, ‘cristiano’, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, Christós, traducción del hebreo "Mesías" que significa "Ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:
«Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente. Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos»
Hechos 11:25-26.
Creencias

El criterio general para basar las creencias se encuentra en sus escritos sagrados, entre los que destaca la Biblia, siendo la única fuente doctrinal válida de muchas denominaciones, en particular las de corriente protestante.
Otra fuente doctrinal importante son los credos, aunque no poseen necesariamente la unicidad de criterios para su aceptación, ya que pueden ser aceptados total o parcialmente, o rechazados en su totalidad, dependiendo de la denominación. Algunas tradiciones cristianas, tales como los bautistas y las Iglesias de Cristo, aceptan estas creencias, pero no el credo mismo, debido a que los credos son considerados en estos grupos como no pertenecientes a las escrituras. Todo lo anterior sucede también con otros escritos aunque no poseen tanta aceptación como la Biblia.
Existen enormes diferencias en las creencias de aquellos que se identifican como cristianos, aun así es posible plantear afirmaciones generales las que describen las creencias de una gran mayoría, entre las que destacan:
Jesucristo es el Mesías (o Cristo) descrito en el Antiguo Testamento y el hijo de Dios. Las corrientes principales del cristianismo aseguran que es completamente Dios (o divino) y completamente humano: dos naturalezas en una persona.
La Trinidad: Dios es un ser único y eterno que existe como tres personas eternas, distintas e indivisibles: Padre, Hijo (Logos divino, encarnado en la persona de Jesucristo), y el Espíritu Santo.
Cristo crucificadoLa salvación de los "pecados y la muerte" está disponible a través de Jesucristo, él es el camino al Padre, debido a su muerte en la cruz y su posterior resurrección dando como consecuencias la vida eterna. La rama teológica que estudia el como sucede esto se denomina soteriología.
La ascención de Jesucristo al cielo, la instauración del Reino de Dios o del señorío de Jesucristo y su Segunda Venida.
La "Resurrección General", en la cual las personas que han vivido se levantarán de la muerte al final del tiempo, para ser juzgadas por Jesucristo.
No todos los cristianos han aceptado completamente estos estatutos de fe. De hecho, la mayor parte de los credos apuntan a diferenciar ciertas creencias de otros cristianos primitivos, los cuales son tomados como heréticos. Ejemplos de esto incluyen a los grupos ebionitas, los cuales niegan la divinidad de Jesús, así como los grupos docetistas, que niegan que Cristo haya sido humano, o los arrianos, quienes rebaten que el Padre y el Hijo sean "un ser".
Las iglesias que excluyen algunos de estos postulados, usualmente representan una divergencia consciente de la corriente principal del cristianismo. Aunque algunos grupos se desvían de estas doctrinas, otros los toman como base absoluta del cristianismo. Es por ello que muchas de las variaciones son consideradas heréticas o incluso "no cristianas" por muchos grupos de la corriente principal del cristianismo. La mayoría de las disputas se centran en la divinidad de Jesús, la Trinidad, o ambos.
EscriturasComo en la mayoría de las religiones, existe dentro del cristianismo un grupo de libros agrupados en lo que se conoce como Biblia, y que contiene texto sagrado para su consideración y obediencia. Las distintas denominaciones cristianas varían en cuanto al contenido e interpretación de dichas escrituras.


Textos


Virtualmente todas las iglesias cristianas aceptan la autoridad de la Biblia, lo cual incluye el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, si bien el canon bíblico, o libros que se incluyen, difieren entre las diferentes denominaciones, como es el caso del Antiguo Testamento.
En el catolicismo se incluyen los libros llamados Deuterocanónicos desde el siglo IV. Estos libros fueron retirados después de la Reforma por el protestantismo, igualando los libros incluidos en el Antiguo Testamento al canon aceptado por el judaísmo.
Se entiende por texto apócrifo todo libro bíblico que no se incluye en el canon aceptado, si bien, tanto el catolicismo como el protestantismo coinciden en utilizar este término para referirse a textos excluidos del canon católico, reservando el de Deuterocanónicos para los libros propios del catolicismo.
Algunos grupos cristianos también han generado escrituras adicionales y son consideradas como escritura "inspirada". Ejemplos muy conocidos incluyen el Libro de Mormón, que declara ser "otro Testamento de Jesucristo", Doctrina y Convenios, y la Perla del Gran Precio empleados por los mormones; o las escrituras de la fundadora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy.
Otros, como los Testigos de Jehová, han producido sus propias traducciones de la Biblia en los que se asegura que son la única traducción totalmente confiable. Esta elevación de otras escrituras al mismo nivel de las escrituras aceptadas es la mayor causa de disputas entre estos grupos y las principales corrientes cristianas. Se podría esperar que los luteranos y los calvinistas considerasen las interpretaciones de Lutero y Calvino respectivamente con similar reverencia, pero no es así; de hecho la mayoría de los teólogos católicos y protestantes están de acuerdo que no son de ninguna forma "inspirados".

LOS PUEBLOS BARBAROS




Todos los pueblos de la Antigüedad miraron con desdén a sus vecinos. Los clásicos dieron el nombre de «bárbaros» a todos los extranjeros de las regiones fronterizas con el Imperio Romano, y con los que lucharon, si bien se limita la consideración a los que, ocupando en Europa las regiones al Norte del Imperio, invadieron éste, apoderándose de su parte occidental. Estos pueblos formaban tres grupos:
el de cultura turco-mongola: como los ávaros y hunos.
el de cultura eslava: como los vendas, en lo que hoy es Polonia; los sármatas, entre el Danubio y el Theis, y los alanos, a orillas del mar Negro.
el de cultura germánica: como los godos, francos, vándalos, burgundios y otros.
Durante la decadencia del Imperio Romano, fueron muchos los pueblos bárbaros (extranjeros) que, aprovechando las disidencias internas, se aproximaron a sus fronteras y se establecieron en ellas, presionando en forma permanente para entrar.Los bárbaros lograron penetrar lentamente entre los siglos I y IV, y establecerse en el interior, hasta que, finalmente, empujados por otros pueblos, lo hicieron en forma violenta.
Los germanos eran indoeuropeos, como los griegos y latinos. En ellos las aficiones guerreras se muestran en grado sumo, al par que el trabajo se considera como menos digno. Había hombres privilegiados, nobles y plebeyos, existiendo también la esclavitud. La patria potestad tenía un concepto bastante análogo, en lo absoluto, al de los romanos. Aunque lo general era la monogamia, la poligamia aparece admitida entre los nobles.

Principales pueblos bárbaros

La migración de los Croatas en Panonia en 620
Entre los pueblos germanos invasores encontramos a los godos, divididos en visigodos, en occidente y los ostrogodos, en oriente. Los francos, los suevos, los burgundios, los anglos, los sajones y los jutos, los vándalos, los frisones, los alanos (eslavos) y los alamanes, constituían el resto de los pueblos.
Los vándalos arrasaron las Galias, pasaron por Hispania, se dirigieron al norte de África, conquistaron Cartago, y desde su puerto se dedicaron a la piratería, asolando el Mediterráneo.
Los ostrogodos detentaron el poder, con la asunción de Teodorico, que mató a Odoacro. Los visigodos debieron retirarse de Italia, dirigiéndose al oeste, estableciendo su gobierno en el sur de la región y en casi toda Hispania.
Los francos se ubicaron en el norte de las Galias, adoptando la fe católica tradicional, convirtiéndose en los defensores radicales de catolicismo.
Los sajones, aliados con los anglos y los jutos se instalaron en Britania, con costumbres muy diferentes a las romanas.
Salvo estos casos aislados, la mayoría eran respetuosos de la cultura romana, y fusionaron las costumbres romanas con las propias. La aristocracia germana comenzó a utilizar como su idioma el latín, que luego modificado, dio lugar a las lenguas romances.

Religión

La religión, que hubiera podido ser un elemento conflictivo en la relación de los invasores con los pueblos autóctonos, se transformó en un factor de unidad, al aceptar la mayoría de los reyes bárbaros la religión católica. Los visigodos abandonaron el arrianismo, religión cristiana no reconocida por la Iglesia Católica, para aceptar esta última en el siglo VI, en Hispania, bajo el reinado de Recaredo. Los francos rechazaron el paganismo a fines del siglo V, durante el reinado Clodoveo I. Así la Iglesia Católica, lejos de debilitarse cobró un inmenso poder.

La sociedad

Se adoptó la ley escrita, según la modalidad romana, ya que ellos se regían por el derecho consuetudinario (costumbres). Los germanos aceptaron el sistema de la personalidad de la ley, por la cual cada uno debía ser juzgado por sus propias leyes. Los romanos, carecían de normas, ya que Roma ya no existía, y por eso, tuvieron que redactarse las que los regirían en lo sucesivo.
Teodorico, rey de los ostrogodos, redactó la primera colección de leyes, en el año 500, conocida como el Edicto de Teodorico, para godos y romanos, siendo una excepción al referido principio de personalidad de las leyes. Estaba compuesta de 154 artículos basados en resúmenes de fuentes romanas.

Los Hunos

Los hunos eran un pueblo nómada procedente de la zona de Mongolia, en Asia Central, que empezó a emigrar hacia el oeste en el siglo III, probablemente a causa de cambios climáticos. Su líder fue Atila, un guerrero mongol.
Los caballos tenían una gran importancia para este pueblo, habituado a combatir montados, utilizando como armamento lanzas y arcos. Emigraron con sus familias y grandes rebaños de caballos y otros animales domésticos en busca de nuevas tierras de pastos donde instalarse.
Por su destreza y disciplina militar, nadie fue capaz de detenerlos y desplazaron a todos los que encontraron a su paso. Provocaron así una oleada de migraciones, ya que los pueblos huían antes de que llegaran, para no enfrentarse con ellos..

LOS GERMANOS

Durante el gobierno de Augusto los romanos tomaron conciencia de la existencia de los germanos, un mundo amplio y peligroso. Acuñaron un termino para denominarlos de alguna forma.

¿Quienes eran los germanos?



Poseidonio los llamó germanos por primera vez en el siglo I a.C., aunque Cesar ya había popularizado el término en sus Comentarios a la Guerra de las Galias.
¿Sin embargo, quiénes eran esos germanos? Posiblemente el término agrupaba a una serie de tribus semicélticas que estaban asentadas en la orilla izquierda del Rin, los germani cisrhenani. Hay que anotar que los germanos nunca se denominaron a sí mismos con un nombre genérico, en momentos posteriores (aporx. en el siglo VIII), los germanos continentales se dieron el nombre poco significativo de Deutche, traducido de forma literal como "la gente del pueblo", usada, posiblemente para diferenciar los elementos germanos y romanos que formaban el Imperio Carolíngio.
Aunque los romanos chocaron de forma violenta con el mundo germano, éstos fueron conocidos ya en la Antigüedad Clásica, hay referencias de ellos en la obra de Piteas de Marsella, siglo IV a.C.
Las migraciones de bastarnos y esquiros hacia el Mar Negro se produjeron entorno al siglo III a.C., los cimbrios y teutones se desplazaron hacia Noriga, Galia, Italia y España hacia el 113-101 a.C. Aunque hasta las campañas de Cesar y Augusto no existió una visión de conjunto.
Después de unos cien años de escaramuzas, y guerras mas serias, los romanos se atrevieron a intentar una sistematización de estos pueblos. Escribieron sobre ellos Estrabón, 18 a.C., Plinio el Viejo, posiblemente antes del 79 d.C., Tácito en su obra Germania, en el 98 d.C. y Ptolomeo en el 150 de nuestra era.
Los autores clásicos propusieron varias clasificaciones:
La de Plinio, muy topográfica, los dividió en cinco grupos:
· vandili (burgundiones, varini, charini y gutones)
· ingvaeones (cimbri, teutones y chauci)
· isthaeones (un pueblo, posiblemente los sicambrios)
· hermiones (suebi, hermunduri, chatti y cherusci)
· peucini o basternae.
La de Tácito es una división mítica: los germanos descendían de Mannus (hombre) y de sus tres hijos de los cuales descendían ingaevones, herminomes y istaevones.
Aunque el cuadro que se acepta generalmente procede de una división lingüística de comienzos del siglo XIX:
· dialectos nórdicos: escandinavo antiguo y lenguas modernas que surgieron de él
· dialectos ósticos: gótico, burgundio, vándalo, rugio, bastarno, todos ellos desaparecidos
· dialectos wésticos, los que faltan, francos, alamanes, bábaros, lombardos, anglos, sajones, frisones, alemán holandés e inglés moderno.

PRIMEROS ASENTAMIENTOS


Encontrar el origen de sus primeros asentamientos es una tarea utópica, se les puede identificar fácilmente a finales de la Edad de Bronce desde un núcleo central en Escandinavia meridional, y desde este punto se detecta una migración hasta la costa este de el Oder y el Wester.
Desde los valles de estos ríos se extienden por la gran llanura europea, hacia el año 1000 a.C. se encuentran desde el Ems hasta la Pomerania central, en el 800 a.C. están sólidamente asentados en Wesfalia en el oeste y cerca de el Vistula en el este. Durante el 500 están en el curso inferior de el Rin, Turingia y baja Silesia.
Esta extensión es muy discutible, una de las pocas certezas que se tienen en que entre el siglo VII y el siglo V a.C., en la etapa de florecimiento de la cultura de La Tene, su avance hacia el sur fue frenado por pueblos célticos, pero el muro céltico se derrumbo en los últimos años del siglo I a.C.
Los germanos llegaron al Mediterráneo por primera vez por el este, los bastarnos, avanzaron por el oeste, los cimbrios y teutones, tomaron la ruta central.
La expansión romana les frenó, en el oeste con la conquista de las Galias en el 58-51 a.C. y e el sur con la organización de las provincias de Nórica y Recia 16-15 a.C. Roma limitó su asentamiento a una serie de espacios poco definidos entre el Báltico y el Mar Negro.
Los germanos volvieron a moverse ya en el siglo III a.C., las causas de estos desplazamientos suelen explicarse por medio de una serie de causas simples, tales como un descenso de las temperaturas que produjo un cambio climático en Escandinavia y en el Báltico, aunque este motivo no tuvo que ser la causa principal de la migración.
Las investigaciones arqueológicas no certifican la existencia de un crecimiento que llevara a la superpoblación. Las explicaciones sociológicas apuntan a la consolidación de creencias como la queste o el ver sacrum, que obligaban a los jóvenes de cada generación a buscar fortuna fuera de sus espacios natales, mediante el uso de las armas, aunque no se puede testificar por ninguna fuente que esta institución existiera en estos momentos iniciales de la migración. Quizá el motivo fuera más informal, el deseo de aventura, por ahora se ignora la causa.
Por motivos desconocidos comienza la primera oleada protagonizada por pueblos poco conocidos con muchas influencias célticas y que se mueven muy libremente por Europa.
Bastarnos y cimbrios son los primeros germanos que migran y establecen la dirección de los desplazamientos germanos avanzan hacia el sudeste, desde Escandinavia a la costa meridional del Báltico, de allí se dirigen hacia Ucrania y a las estepas. Después de los bastarnos, los godos siguen esa ruta, y posteriormente la utilizan vándalos y burgundios.
Los cimbrios con Ariovisto en el 58 a.C. penetran en Europa central aprovechando la decadencia de los pueblos célticos y la sumisión de los galos a los romanos. Se establece el límite sur de los pueblos germanos en el curso de el Danubio hasta la cuenca de Panonia. A este movimiento le sucede un largo periodo de calma hasta el gobierno de Marco Aurelio.
Los pueblos germanos o germánicos fueron una etnia de origen indoeuropeo que pertenecía al grupo de las tribus que ocupaban la región ubicada al norte del Imperio Romano, conocida como Germania. Las tribus germánicas más conocidas son los godos, los francos, los burgundios, los vándalos y los suevos. A pesar de constituir tribus separadas, los germanos poseían características muy similares.
Origen de la denominación
Como los romanos los consideraban formidables guerreros, es probable que su denominación provenga del término germánico heer-mann, hombre de guerra, que también dio origen a los actuales nombres propios Hernán y Germán. Puede también provenir de Hermann, el caudillo germano que masacró las legiones de Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo. Esta derrota caló hondo en el orgullo de los romanos, ya que debieron replegarse a la ribera izquierda del Rin, frontera que perduró hasta la desintegración del Imperio Romano.


El comienzo de las invasiones
Entre los años 235 y 285, Roma estuvo sumida en un periodo de caos y guerras civiles. Esto debilitó las fronteras, y los germanos, en busca de nuevas tierras, se desplazaron hasta la frontera norte del Imperio. Los emperadores de la época permitieron el ingreso de los germanos bajo dos condiciones: debían actuar como colonos y trabajar las tierras, además de ejercer como vigilantes de frontera. Sin embargo, la paz se acabó cuando Atila, el rey de los hunos, comenzó a hostigar a los germanos, que invadieron el Imperio. Luego de la retirada de los hunos, las tribus bárbaras se establecieron en el interior del Imperio: los francos y burgundios tomaron la Galia, los suevos, vándalos y visigodos se asentaron en Hispania, los hérulos tomaron la península Itálica tras derrotar y destituir al último emperador romano, Rómulo Augústulo. Posteriormente, los hérulos se enfrentarían a los ostrogodos, saliendo estos últimos victoriosos y tomando el control de toda la península.
Los reinos germánicos
Los distintos pueblos germánicos se asentaron en diferentes zonas del antiguo Imperio Romano de Occidente, fundando reinos en los que los germanos pretendieron inicialmente segregarse como una élite social separada de la mayoría de la población local. Con el tiempo, los más estables de entre ellos (visigodos y francos) consiguieron la fusión de las dos comunidades en los aspectos religioso, legislativo y social.
La diferencia cultural y de grado de civilización entre los pueblos germánicos y el Imperio romano era muy notable, y su contacto produjo la asimilación por los germanos de muchas de las costumbres e instituciones romanas, mientras que otras propias de sus antiguas tradiciones e instituciones se conservaron, formando así la cultura que se desarrolló en la Europa medieval y que es la base de la actual civilización occidental.

Características comunes

Todos los pueblos germánicos se regían por una monarquía electiva. El rey o jefe de la tribu era elegido por una asamblea de guerreros, que además administraban la justicia, pactaban la paz o declaraban la guerra. No poseían un código legislativo, por lo que se regían por el derecho consuetudinario.
La organización en cuanto al poder era bastante simple. La clase de los visigodos, que tenían acceso a los puestos de mando (asamblea de guerreros, mandos militares) y podían ser nombrados reyes de su tribu. Los hombres libres, quienes formaban parte del ejército, practicaban la caza y otras actividades cotidianas. Los esclavos, quienes debían trabajar las tierras y obedecer a un amo; sin embargo, recibían un trato más o menos similar al de un hombre libre, al contrario de culturas como la griega y la romana.